Escribo este artículo a modo de reflexión, para analizar el camino que está transitando Linux, me refiero al kernel, desde su creación, hasta ahora. Es curioso como hace semanas atrás, muchos sitios publicaron unas declaraciones de Linus Torvalds, donde el mismo decía que el kernel de Linux se estaba haciendo grande y pesado, tal vez, buscándole el punto débil al asunto y aprovechar una posible flaqueza para desmoronar la imagen que Linux se ha creado. Lo increíble de esto es que, a diferencia de Windows, Linux se hace más grande, pero funciona mejor.
Hablemos un poco de sus contrincantes más fuertes. Windows 7, por ejemplo, desde mi punto de vista, no es más que una pobre y mísera imitación a KDE, pero con la diferencia, de que este último no necesita 1 Gb de RAM como mínimo para instalarse, ni 8 Gb de espacio libre en disco y aún con Compiz activado, no consume ni la mitad, de lo que Windows 7 necesita. ¿Eso no te impresiona? Pues debería.




